jueves, 9 de junio de 2011

DISEÑO SOSTENIBLE






ESTO ES LA PEQUEÑA APORTACION DE LOS ALUMNOS DE LA UNIVERCIDAD CESAR VALLEJO , PARA EL MUNDO , DEJANDO EN CLARO QUE CON ESFUERZO Y DEDICACION SE PUEDE LOGRAR  GRANDES COSAS , POR AHORA SABEMOS QUE SOMO POCOS , PERO CON TU AYUDA LOGRAREMOS MEJORES COSAS QUE ESTO 

8 de junio dia mundial de los oceanos

La contaminación de los océanos, un problema de primera magnitud





Aunque hoy parezca difícil de creer, a mediados del siglo XX todavía había muchos científicos que defendían fervientemente que los océanos eran tan grandes que podían absorber y diluir la contaminación que generábamos los humanos y que, ya entonces, se vertía de manera descontrolada.
En aquellos años, la preocupación medioambiental era un tema menor que no merecía la atención de prensa, radio y televisión. Hubo que esperar hasta finales de los '60, con las mareas negras y las subsiguientes tragedias en la vida marina que provocaron los hundimientos de los petroleros Torrey Canyon y Santa Barbara, para que los medios internacionales alertaran a la opinión pública del daño que estábamos causando en los océanos.
El desastre del Torrey Canyon
Ya en 1972, las Naciones Unidas impulsaron la firma de la Convención de Londres, que aunque no prohibía la contaminación marina, sí que estableció por primera vez una lista de sustancias, entre las que se encontraban los desechos radiactivos y compuestos como el cianuro, que no debían ser arrojadas descontroladamente a los océanos.
Los firmantes, asimismo, incorporaron una lista gris de elementos que, aunque no prohibieron, sí que dictaminaron que debían ser regulados y controlados por las autoridades de cada país. La normativa, que sólo era aplicable a los desechos procedentes de los barcos y no hacía mención alguna a las tuberías que lanzaban alegremente sus vertidos a los mares, no entró en vigor hasta 1975.
Más de 30 años han transcurrido desde entonces, pero la situación de los mares no ha hecho sino empeorar. El aumento de la población, la falta de una legislación global estricta, clara y severa que persiga y castigue a las empresas infractoras, el número creciente de países industrializados, la polución de los ríos, los vertidos de los barcos, las aguas fecales, los millones y millones de toneladas de plásticos que lanzamos despreocupadamente a los mares y que acaban con la vida de un sinfín de animales o el uso y abuso de pesticidas, DDTs, dioxinas y metales pesados son todas ellas causas de primer orden que explican el paulatino deterioramiento de las condiciones en los océanos.
Uno de los ejemplos más claros de las consecuencias que están ocasionando los vertidos incontrolados en los océanos sobre los ecosistemas marinos lo descubrió casualmente el oceanógrafo estadounidense Charles Moore en 1997 mientras se encontraba inmerso en una expedición científica entre Los Ángeles y Hawai.
En el transcurso del viaje, localizó una gran mancha de basura que se extendía hasta donde alcanzaba la vista. Tras estudiarla, advirtió que sus dimensiones eran colosales. Actualmente se calcula que es 2 veces más grande que la extensión de un país como España y, lo que es peor, continúa creciendo a un ritmo muy rápido.
La gran mancha de basura del Océano Pacífico
La 'sopa de plástico', como la bautizó Moore, está formada por unos 6 millones de toneladas de desperdicios que no sólo están desperdigados por la superficie del océano sino que, en algunos casos, llegan a encontrarse hasta a 30 metros de profundidad.
Hay cepillos de dientes, envases de champú, plumas estilográficas y multitud de enseres personales, aunque la mayor parte de la basura está compuesta por pequeños trozos de plástico que el efecto continuado del sol y el agua han ido conformando a partir de objetos de mayor tamaño.
La gran mancha de basura del Océano Pacífico
¿Estamos a tiempo de revertir la situación actual de las cosas? Desde luego, pero no va a ser un camino fácil ni rápido. Dado que la población no para de aumentar, y eso es algo contra lo que poco podemos hacer, no queda otra que apostar por las políticas, las prácticas y las actitudes ecológicas. Si no lo hacemos, será el propio planeta el que en último término, al ser incapaz de proporcionarnos los alimentos necesarios para sostener a los miles de millones de personas que lo habitamos, nos ponga en nuestro lugar.
Es un objetivo ambicioso pero factible. Aunque precisa de un cambio de mentalidad generalizada. Y es que, actualmente, cuando los telediarios abren con la enésima catástrofe acaecida en cualquier rincón del planeta, tendemos a dirigir nuestras miradas inquisidoras a los petroleros que se han visto envueltos en el desastre de turno o, en última instancia, maldecimos a los políticos por su inacción continua y la permisividad que muestran hacia las banderas de conveniencia.
Hundimiento del Prestige
Es comprensible. Pero no estaría de más que nos preguntáramos si no somos nosotros los culpables últimos de la situación en la que nos encontramos. Porque quizás, y sólo quizás, si entonáramos un mea culpa de vez en cuando, nos uniéramos e hiciéramos saber a nuestros representantes de manera inequívoca que deben trabajar, ahora sí, por la conservación del medio ambiente, las cosas cambiarían

5 de junio: DIA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE

El Día Mundial del Medioambiente (WED) es un evento anual que busca ser el día más extensamente celebrado a nivel mundial, mediante una acción medioambiental positiva. Las actividades del WED se realizan durante todo el año pero su punto más alto es cada año el 5 de Junio con la participación de personas de todos los lugares geográficos.
Los bosques cubren una tercera parte de la superficie del planeta, realizando funciones vitales y servicios alrededor del mundo lo cual le da vida a nuestro planeta con posibilidades. De hecho 1.6 billones de personas depende de los bosques para su subsistencia. Ellos juegan un papel importante en nuestra batalla contra el cambio climático, liberando oxigeno a la atmósfera mientras que almacenan dióxido de carbono.
Los bosques alimentan nuestros ríos y son esenciales para proporcionar el agua a casi el 50 % de nuestras grandes ciudades. Ellos crean y mantienen la fertilidad de la tierra y ayudan a regular el impacto devastador de las tormentas, diluvios e incendios.
Espléndidos e inspiradores, los bosques son los ecosistemas con mayor diversidad biológica sobre la tierra y son hogar para más de la mitad de las especies terrestres de animales, plantas e insectos.
Los bosques también proveen refugio, empleo, seguridad y relevancia cultural para las poblaciones dependientes de ellos.- Son los pulmones verdes de la tierra, vitales para la supervivencia de las personas en todas partes. Los siete billones que somos nosotros.
Los bosques representas gran parte de lo que es bueno y fuerte en nuestras vidas. Sin embargo, a pesar de todos estos beneficios ecológicos, económicos sociales y de salud inestimables, estamos destruyendo los bosques que necesitamos para vivir y respirar.
La deforestación global continúa a un ritmo alarmante—cada año se destruyen 13 millones de hectáreas de bosque. Equivalente al tamaño de Portugal.
Las inversiones a corto plazo para obtener ganancias inmediatas (como la explotación de madera) constituyen estas pérdidas. Las personas que dependen de los bosques para sus sustentos hacen un gran esfuerzo para sobrevivir. Muchas especies preciosas enfrentan la extinción. La biodiversidad está desapareciendo. Lo que es más, economistas alrededor del mundo han demostrado que al no incluir los valores de los bosques en sus presupuestos, países y negocios esta pagando un alto precio. Uno que finalmente nos empobrece a todos como el detrimento a nuestros bosques el sistema de soporte de la vida, que continúa todos los días.
Pero esta tendencia no es irreversible. No es demasiado tarde para transformar la vida cuando la conocemos dentro de un futuro más verde, donde los bosques están en el corazón de nuestro desarrollo sostenible y economías verdes.
La Conservación de los bosques y su ampliación necesitan ser reconocidas como una oportunidad de negocios. Cuando sumamos una inversión de us$30 billones para enfrentar la deforestación y degradación podría proporcionar un retorno de US$ 2.5 trillones en nuevos productos y servicios.
Además, las metas de inversiones en silvicultura podrían generar hasta 10 millones de nuevos empleos a nivel mundial. Ya, muchos líderes están vislumbrando el potencial de la energía renovable y los recursos basados en la naturaleza, pero para que la transformación ocurra, los bosques necesitan convertirse en una prioridad política universal.
Los servicios que los bosques proporcionan son esenciales en cada aspecto de nuestra calidad de vida y la respuesta a la gestión del bosque sostenible, moviéndose hacia una economía verde esta en nuestras manos.

miércoles, 8 de junio de 2011

CAMBIOS CLIMATICOS POR LA CONTAMINACION AMBIENTAL

El cambio climático, inducido por la actividad del ser humano, supone que la temperatura media del planeta aumentó 0,6 grados en el S.XX. La temperatura media del planeta subirá entre 1,4 y 5,8 grados entre 1990 y 2100. En el mismo período, el nivel medio del mar aumentará entre 0,09 y 0,88 metros. El aumento del S.XX no se ha dado en ninguno de los últimos diez siglos.
El cambio climático acelerará la aparición de enfermedades infecciosas, como las tropicales, que encontrarán condiciones propicias para su expansión, incluso en zonas del Norte. La Organización Mundial de la Salud advirtió que es probable que los cambios locales de temperaturas y precipitaciones creen condiciones más favorables para los insectos transmisores de enfermedades infecciosas, como la malaria o el dengue.
La atmósfera actúa como una trampa térmica y este efecto invernadero aumenta con la concentración de gases como el CO2. La actividad humana, la deforestación y, sobre todo, la quema de combustibles fósiles incrementan la presencia de este gas en el aire. La concentración atmosférica de CO2 se ha incrementado en un 31% desde 1750.
La cubierta de nieve y hielo ha disminuido en un 10% desde finales de los 60. Igualmente, se observa una reducción de los glaciares a lo largo del S.XX. Ha aumentado la temperatura superficial del océano y el nivel del mar entre 0,1 y 0,2 m. en el S.XX (y que irá en aumento amenazando de inundar a ciertos países). También se registran cambios en el régimen de lluvias, en la cubierta de nubes y en el patrón de ocurrencia de fenómenos como la corriente cálida de El Niño, que se ha vuelto más frecuente. Tal aumento puede conducir a una mayor incidencia de enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera, y de las relacionadas con toxinas, como el envenenamiento por mariscos.
La única forma de frenar la modificación del clima es reducir drásticamente las emisiones de gases invernadero, como el CO2. Es necesario presionar a los gobiernos y empresas mundiales, básicamente, para que reduzcan las emisiones de CO2.

La incineración de los residuos es una fuente muy importante de contaminación ambiental pues emite sustancias de elevada toxicidad, a la atmósfera y genera cenizas también tóxicas. Al contaminar, pues, el aire que respiramos, el agua que bebemos y nuestros alimentos, la incineración afecta gravemente a nuestra salud.
Entre los compuestos tóxicos destacan -principalmente- metales pesados y las dioxinas. Estas últimas son extremadamente tóxicas, persistentes y acumulativas en toda la cadena alimentaria. Son sustancias cancerígenas y que alteran los sistemas inmunitario, hormonal, reproductor y nervioso.
En consecuencia, las empresas y las Administraciones deben invertir sus esfuerzos económicos y personales en desarrollar otras alternativas.

El país más deforestado de América

La situación ecológica actual en El Salvador es grave.

El deterioro ambiental y en los suelos causados por la erosión, el calentamiento global y la sobrexplotación de recursos naturales han puesto al territorio en una situación de emergencia que muchos no quieren ver.

La disminución de los bosques y la notable baja en la pesca en agua dulce y en el mar son algunos de los signos de alarma que se dejan ver, además de la pérdida de especies de flora y fauna valiosas para nuestro ecosistema, según informes del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).

En la década de los cuarenta, El Salvador ya presentaba un grave deterioro ambiental y una fuerte necesidad de proteger las cuencas hídricas.

En 1974 la unidad de Parques Nacionales y Vida Silvestre inició un proceso de clasificación, identificación y evaluación de las zonas que podrían integrar un sistema de áreas naturales protegidas.

Las primeras regiones que fueron clasificadas son el Bosque Montecristo, El Imposible, Laguna El Jocotal, Barra de Santiago y Los Andes, siendo las dos primeras compradas por el gobierno para su conservación total.

La implementación del proceso de reforma agraria, en 1980 en su ley básica permitió la preservación de más de 22 mil hectáreas de las principales áreas naturales del país.

La primera etapa de este proyecto afectó haciendas que en su conjunto poseían cerca de 92 áreas boscosas.
El Imposible. Lugar favorito de los observadores de aves. Foto EDH
Las acciones planeadas no tuvieron oportunidad de desarrollo debido al conflicto armado.

En los primeros años de la década de los 90 se incrementó el número de áreas protegidas hasta 125 que conformarían el sistema.

Luego de un trabajo árduo se logró establecer los Parques Nacionales como Montecristo que por decreto ejecutivo tiene un área de 1,973.46 ha.

A El Imposible se le asignaron 2,985 y a la Laguna El Jocotal, por decreto legislativo abarca 1,571.89 hectáreas.

A pesar de la grave deforestación que enfrenta El Salvador aún cuenta con una variada biodiversidad en sus bosques.

Los incendios forestales han impactado seriamente el ecosistema forestal en los últimos tres años, pero no se tiene un dato exacto de su incidencia.

A pesar de todo, se mantiene un variado tipo de bosques dependiendo del sector y la altura se registran entre ellos salados, nebulosos, caducifolios, secos, pantanosos y tropicales.